lunes, 15 de agosto de 2011

SHIVÁ, EL DIOS DESTRUCTOR

En el hinduismo, Shivá es una de las deidades más importantes; El Señor Shivá (literalmente: el auspicioso) es la tercera persona de la Trimurti, formada por Brahma, el dios creado; Vishnú, el conservador del universo, y Shivá, el destructor o transformador de toda la creación. En el hinduismo pueden existir diversas corrientes filosóficas y modos de pensamiento, por lo que la función de estas tres divinidades puede variar y ampliarse. Por ejemplo, para los seguidores de Vishnú, éste es "El todo poderoso", es "El absoluto", es la forma manifestada de la Conciencia Universal creadora, mejor conocida en Occidente como Dios.

Pero para los adoradores de Shivá, esa cualidad creadora, omnipresente y omnipotente, es una característica de Shivá, también denominado Shankara, Shambo, Ishvara, Pashupati y Nata-raja, entre otros. En realidad, para un estudioso del profundo Vedanta (una de las corrientes filosóficas más importantes de la India) todas esas divinidades no son más que formas, nombres y manifestaciones de una divinidad absoluta, sin forma, omnipotente, omnipresente, denominada Brahman (no Brahma) y que el ser humano ha establecido para explicar el universo.

Entre las variadas historias mitológicas hindúes, encontramos que Shivá participó en un concurso de baile, ante la presencia de su consorte Parvati y una asamblea, certamen en el que, obviamente, él salió vencedor. Esa danza cósmica divina y mítica se llevó a cabo en Chidambaram, al sur de la India. Es precisamente en esta región donde Shivá es principalmente adorado como el Señor de la danza o Nata-raja. Para algunos filósofos hindúes, esta representación de la deidad es la más clara imagen de la actividad de Dios.

EN SU ASPECTO SRI NATARAJA. El aspecto que está más relacionado con la Trinidad Brahmánica es el aspecto Nataraya (Nata: teatro, danza; Raja: realeza) "El Rey de la Danza Teatral" o más comúnmente llamado "El Señor de la Danza Cósmica"; un epíteto relacionado es el de Pasupati (Pasu: bestias; Pati: protector) el protector paternal de las bestias; o el de Digambara (Dig: vestimenta, Ambara: espacio) Aquél que se viste con el espacio, ya que es la deidad que luce su torso desnudo. El siguiente aspecto es el de MahaYogui (Maha: gran, Yogui: autorrealización) El gran autorrealizado, es el aspecto más conocido y venerado en la festividad de MahaSivaratri En el aspecto de Sri Nataraja se lo observa en postura de danza, ya que el sentido general de esta iconografía es que el Señor Shivá ejecuta la danza cósmica de la continuidad eterna de los ciclos de nacimientos y muertes. Es así, que generalmente detrás de Él y sujeto por siete mechones de cabello se ve el Agni Ananta (Agni: fuego; ananta: círculo) o gran círculo de fuego representando un ciclo completo.

Los relatos Shivá Purana explican cómo Shivá ofrece su cabeza para detener el descenso de la Diosa Gangá convertida en catarata, cuya potencia destruiría la tierra, así lo hizo y el agua separó su abundante y enmarañada cabellera en siete mechones, simbólicamente representan los siete brazos del río Ganges.

Su cabeza se ve coronada por una Mitra (corona) en cono truncado representación del Monte Meru o Morada de los Dioses. Luce dos aretes, uno masculino y otro femenino. De su tronco se desprenden cuatro brazos, cuyas manos adoptan diferentes posturas o sujetan algunos elementos simbólicos, dependiendo de la iconografía: una de las manos puede presentar la Simha Murkha Hasta Mudra o en cara de león o la misma sujetar un Damaru (tambor en reloj de arena) aquel que marca el ritmo de la creación. Otra mano en Mukula Hasta Mudra o en capullo, esta mano encenderá a Agni, el fuego de la aniquilación o purificación.

La cuarta mano en Abhaya Pataka (estandarte de protección) o en Ardha Candra Hasta Mudra (Yo te protegeré por la senda de la devoción). Rodeando la cintura se observa el Yajnopavita o Cordón Sagrado (cordón de iniciación) del cual se ha despojado (ya que el mismo debe ser usado sobre el pecho) para demostrar que no existen las castas.

Una de sus piernas, levantada y con el pie en postura de Ananda Marga, señala la senda de la salvación; apoyado en su otra pierna, postura que denota la destrucción del mal, ya que aplasta las tentaciones, que en este caso están representadas por un ser pequeño, un "monstruo" enano, Mayulaga, sobre el que se halla parado, de esta forma impide que dichas tentaciones obstaculicen el sendero de la bienaventuranza. Sri Parvati es la Sakti (energía femenina), la consorte de Shiva, la cual tiene diferentes aspectos que le acompañan.

La danza de Shivá Nata- raja es un símbolo de la unidad y ritmo de la existencia. El proceso continuo y permanente de la creación y la destrucción del mundo, del universo. Un científico o físico puede señalar que todo objeto y ser está sujeto a un cambio, como lo explicó Albert Einstein, pues la energía se transforma; pero, desde el punto de vista filosófico-religioso hindú, ese cambio cíclico (creación- transformación) es parte del juego o lila creador de la divinidad, en la que ella misma sólo funge como espectadora, ya que es inmutable y absoluta. Esa danza representa las cinco actividades de Shivá: sristi (dominio, creación, evolución), sthiti (preservación o conservación), samhara (destrucción, evolución), tirobhava (velo, ilusión, corporeidad) y anugraha (liberación o salvación y gracia divina).

De manera más concisa todo lo anterior significa la creación del universo, su apoyo y presencia en el espacio universal, su disolución al final del ciclo de las cuatro eras o yugas (en el hinduismo el tiempo es cíclico y está dividido en cuatro eras o etapas, a diferencia de la concepción occidental que es lineal), el ocultamiento de la naturaleza de la divinidad y la concesión del verdadero conocimiento al ser humano.

SHIVAÍSMO. En el shivaísmo (o religión śaiva o śaivita) la deidad principal es Shivá-Rudra, y en la que Brahmā y Vishnú son considerados dioses menores. En la religión védica más antigua, la única deidad destructora era Rudra (‘terrible’), pero posteriormente en el hinduismo se volvió usual darle a ese dios el nombre eufemístico de Shivá, ‘auspicioso’ (así como en Grecia a las Furias se las terminó llamando Euménides, ‘las Gracias’). En su calidad de destructor, a veces se le llama Kāla (‘negro’), y es entonces identificado con el tiempo, aunque su función destructiva activa es entonces asignada a su esposa bajo el nombre de Kali. Como deidad de la reproducción (concomitante a la destrucción), el símbolo de Shivá es un monolito de piedra o de mármol llamado lingam. 

Originalmente había doce shivá-linga, siendo los más conocidos los de Soma-nātha (en Guyarāt), Mahā-kāla (en Ujjayinī) y Viśweśvara (en Varanasí). A finales del siglo XIX, en India se estimaba que había más de 30 millones de linga. Shivá tiene tres ojos, uno de los cuales está en medio de su frente (denotando su capacidad de ver las tres divisiones del tiempo: pasado, presente y futuro), su piel es de color azul grisáceo (cubierta de cenizas). Una luna en cuarto creciente situada sobre su frente representa la división del tiempo en meses, una serpiente alrededor de su cuello representa la división en años y un collar de calaveras la sucesiva extinción y generación de las razas de la humanidad.

Tiene varias serpientes enroscadas en sus brazos, su cabello está enredado en varias matas sobre su cabeza y forma un rodete en punta sobre la frente. Encima de este hueco se ve el rebote y la materialización del río Ganges (la madre Gangā, ‘la Rápida’ o literalmente ga-n-gā ‘va y va’), a quien él intercepta en su eterna caída invisible desde el cielo (en Gangotri, un glaciar de los montes Hima-alaya o ‘morada del hielo’) para evitar que hundiera la Tierra por su fuerza.

Cuando los dioses batieron el océano de leche para generar el néctar que los volvería inmortales, se generó también una cierta cantidad de veneno. Shivá se lo bebió para salvar a los devas, por eso su garganta adoptó un color azul y él fue llamado Nila Kantha (‘cuello azul’). En una de sus cuatro manos sostiene un tri-shūla o tridente (también llamado Pināka). Los shivaístas creen que denota su combinación de los tres atributos de Creador, Destructor y Regenerador. También sostiene un tamborcito damaru (con forma de reloj de arena).

Sus sirvientes se llaman pramathas (‘atormentadores’) y son considerados seres sobrenaturales, quienes forman tropas (gana), cuyo líder es el hijo de Shivá: Ganesha (‘señor de las tropas’) o Ganapati (‘líder de las tropas’), representado como un muchacho regordete con cabeza de elefante. Su esposa Satí es el objeto de adoración de los shaktas y los tāntrikas. Recibe muchos nombres:
  • Dakshaiani (‘hija de Daksha’).
  • Durgā (‘cárcel’ o literalmente dur-gā: ‘duro de escaparse’)
  • Kālī (‘negra’)
  • Gaurī (‘dorada’)
  • Umā
  • Bhavāni.

Ella se suicidó cuando su padre Daksha insultó a su esposo ausente. Shivá se volvió a casar con Parvatī (‘del monte Parvata’), diciendo que ella era la reencarnación de Satí. Shivá también es adorado como un gran asceta. Existe un mito acerca de que en una ocasión quemó con su tercer ojo a Kāma (‘deseo erótico’, siendo los Kāma-sūtras sus aforismos), el alado dios del amor, quien —mientras Shivá estaba dedicado a una severa meditación— le había disparado sus flechas de flores para hacerle enamorar de quien terminaría siendo su segunda esposa, Parvatī. Desde entonces a Kāma se le conoce como An-anga (‘sin-forma’, incorpóreo).

Las escrituras de los shivaístas dicen que con la mirada ardiente de su tercer ojo quema el universo, incluidos a Brahmā y a Vishnú, y se unta sus cenizas mortuorias por todo el cuerpo. Por eso los adoradores de Shivá se cubren de cenizas. También usan cuentas de semillas de rudrāksha (‘ojos de Rudra’), las cuales dicen que surgieron al caer lágrimas de los ojos de Shivá o Rudra, cuando iba a destruir Tripura (las ‘tres ciudades’ de los asuras o demonios). La paradisíaca residencia de Shivá se encuentra en el monte Kailāsh o Kailāsa.

Tiene tres hijos:
  • Ayappa (generado con la diosa Mojini, que es una encarnación femenina del dios varón Vishnú), luego de la muerte del demonio Bhaumasura.
  • Kārttikeya o Skanda (dios de la guerra).
  • Ganesha.

En el capítulo 69 del Shivá puraná y en el capítulo 17 del Anushāsana Parva del Majábharata se nombran 1008 nombres de Shivá, siendo los más conocidos:
  • Hara (‘destructor’).
  • Īsha (‘señor’).
  •  Īśwara (‘el señor mejor’).
  • Mahā-deva (‘gran-dios’).
  • Mahéshvara (‘el gran señor mejor’).
  • Rudra (‘terrible’).
  • Samba.
  • Śambhú (‘dador de felicidad’).
  • Śankara (‘causa de felicidad’).

ATRIBUTOS DE SHIVÁ:

El tercer ojo: El tercer ojo de Shivá en su frente es el ojo de la sabiduría, conocido como bindi. Es el ojo que ve más allá de lo evidente. En consecuencia a Shivá se lo conoce como Tri-netri-īshwara (‘señor de los tres ojos’). El tercer ojo de Shivá es comúnmente asociado con su energía salvaje que destruye a los malhechores y los pecados.

El collar de la cobra: El dios Shivá está más allá de los poderes de la muerte. Ingirió el veneno kalketu para el bienestar del universo. Para no ser herido por este veneno, se dice que su consorte Parvati ató una cobra a su cuello. Esto retuvo el veneno en su garganta y, por consiguiente, la tornó azul. 

De ahí su nombre Nīla-kantha (‘garganta azul’). La peligrosa cobra representa a la muerte, que Shivá ha conquistado completamente. Shivá también es conocido como Nageśwara (‘señor de las serpientes’). Las cobras alrededor de su cuello también representan la energía dormida y yaciente, Kundalinī.

Media luna: Shivá lleva en su frente la luna en su quinto día (panchami). Está ubicada cerca del tercer ojo y demuestra el poder del Soma (la ofrenda sacrificial, que representa a la Luna). Significa que Shivá posee el poder de la procreación junto con el poder de la destrucción. La Luna también es una medida de tiempo, por consiguiente también representa su control sobre el tiempo. Shivá entonces es conocido por los nombres de Somasundara (Soma: dios de la Luna; súndara: ‘hermoso’) y Chandrashekara (chandra: ‘luna’; śekhara: ‘corona’). Refiere también al símbolo de su montura, un toro.

Cabello enmarañado (jata): El ondeo de su cabello lo representa como el dios del viento, o Vāyu, que es la forma sutil de aliento presente en todas las formas vivientes. Por consiguiente, es Shivá como la línea vital de todos los seres vivos. Él es Pashupatinath.

El Ganges: El sagrado río fluye desde el cabello de Shivá. El rey Bhagiratha pidió a la madre Ganga que descendiera en este planeta para que purificara sus pecados y los de los humanos. El dios Shivá ofreció su enmarañado cabello para detener su caída desde los planetas celestiales. El flujo del agua es uno de los cinco elementos que componen en universo y desde el cual la Tierra nace. El Ganges también representa fertilidad y el aspecto creativo de Rudra.

El tambor: El sonido del damaru en la mano de Shivá es el origen de la palabra universal que da origen a todo lenguaje y expresión.

Vibhuti: Se trata de las tres líneas de ceniza dibujadas en la frente y representa la esencia de nuestro ser, que permanece aún después de los malas (impurezas de la ignorancia, el ego y la acción) y vasanas (gustos y disgustos, apego al cuerpo, al mundo, a la fama, los entretenimientos mundanos, etc.) han sido quemadas en el fuego del conocimiento. El vibhuti es reverenciado como la forma de Shivá y simboliza la inmortalidad del alma y la gloria manifiesta del dios.

Ceniza: Shivá cubre su cuerpo con bhasma (ceniza de crematorio) que señala la filosofía de la vida y la muerte y el hecho de que la muerte es la realidad última de la vida.

Piel de tigre: El tigre es el vehículo de Shakti, la diosa del poder y la fuerza. Shivá está más allá y por encima de cualquier tipo de fuerza. Es el señor de Śakti. La piel de tigre simboliza la victoria sobre toda fuerza. Sentado sobre la misma, Shivá enseña que ha conquistado el deseo.

El elefante y la piel del venado: Shivá también viste con la piel de un elefante. Los elefantes simbolizan el orgullo. Vestir su piel simboliza la conquista del orgullo. Similarmente, el venado simboliza el saltar de la mente, su parpadeo. Vistiendo la piel del venado simboliza que ha controlado la mente a la perfección.

Rudraksha: Shivá viste bandas en sus muñecas de madera de rudraksha (‘ojos de Rudra’), a la que se le atribuye poderes medicinales.

El tridente: El trishula simboliza las tres funciones de la tríada: la creación, el mantenimiento y la destrucción. El tridente en la mano de Shivá indica que todos los tres aspectos están bajo su control. Se dice que la antigua ciudad de Kashi (actual Benarés), queda justo sobre el trishul. Como un arma el tridente representa el instrumento de castigo al malhechor en los tres planos: espiritual, mental y físico. Otra interpretación del tridente es que representa el pasado, el presente y el futuro. El tridente en la mano de Rudra indica su control sobre el tiempo.


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